Erlin Moreira: 47 años de pasión por el transporte

Con apenas 15 años, Erlin Moreira tomó una decisión que marcaría toda su vida. Mientras cursaba el liceo en Juan Lacaze, entendió que su camino estaba arriba de un ómnibus y no dentro de un salón de clases. Hoy, después de casi medio siglo vinculado al transporte de pasajeros, el histórico guarda y conductor de la empresa TAB se despide de la actividad con “sensaciones encontradas”, pero con la tranquilidad de haber dedicado su vida a lo que más ama.
“Le comenté a mis padres que no quería estudiar más y ellos entendieron que tenía que trabajar”, recuerda Erlin. Fue entonces cuando una persona allegada a la familia lo conectó con la desaparecida empresa CODET de Juan Lacaze, donde comenzó a trabajar como guarda con apenas 15 años.
En aquella época, el transporte departamental tenía otro ritmo y otro protagonismo. CODET realizaba servicios entre Juan Lacaze, Colonia, Tarariras, Rosario y Cardona, además de líneas urbanas. “Se trabajaba mucho”, resume Erlin al recordar aquellos años intensos.
Pero además de la responsabilidad laboral, también estaba la fascinación de un joven apasionado por los ómnibus. Todavía recuerda perfectamente los modelos que integraban la flota de la empresa: “Había Thames, Bedford, Aclo, un Mercedes y la vedette era un Mercedes-Benz 0362 del año 75, prácticamente nuevo”.
Con el paso de los años comenzó a dar sus primeros pasos al volante. “En esa época no era tan fácil como ahora aprender a manejar un vehículo grande. Los conductores de entonces fueron maestros, realmente había una escuela”, destaca. Primero manejando dentro de la ciudad y luego, ya con 19 años, realizando rutas hacia Rosario y Cardona para cubrir descansos de otros conductores.
Su historia en CODET se extendió hasta 1985, cuando la empresa dejó de funcionar y el servicio fue absorbido por TAB. Más adelante continuó trabajando junto a la familia Lacaze en el servicio urbano de Juan Lacaze, aunque durante un tiempo se dedicó a otras actividades.
Sin embargo, el transporte siempre terminaba llamándolo de regreso. En 1993, junto a su amigo y compañero de toda la vida Fernando Berois, tomó uno de los desafíos más importantes de su carrera: adquirir el servicio urbano de Juan Lacaze. “Éramos amigos del barrio y habíamos trabajado siempre juntos”, recuerda.
La empresa permaneció en funcionamiento durante casi 28 años, hasta diciembre de 2020. “Prácticamente toda una vida”, comenta Erlin, quien ya comenzaba a pensar en el retiro definitivo.
Pero el destino todavía tenía un último capítulo preparado. A fines de 2021 recibió el llamado de Agustín, de TAB, para cubrir algunas licencias. Lo que parecía algo momentáneo terminó convirtiéndose en otra etapa inolvidable.
Así llegó a formar parte del histórico servicio entre Colonia y Punta del Este, una línea turística y de larga distancia que representó un desafío completamente nuevo para él. “Nunca había trabajado en un servicio interdepartamental y era algo que siempre me había quedado pendiente”, explica.
El 25 de enero del 2025 comenzó oficialmente en la línea y rápidamente se adaptó a la dinámica de un recorrido que atraviesa buena parte del sur del país. “Era un desafío importante por todo lo que implica el turismo y la cantidad de gente”, cuenta.
Hoy, luego de 47 años de actividad ininterrumpida, Erlin Moreira cierra una etapa profundamente ligada al transporte uruguayo. Y aunque reconoce que la jubilación le permitirá disfrutar más de su familia, su esposa, hijos y nietos, admite que no es fácil bajarse definitivamente del ómnibus.
“Tengo sensaciones encontradas”, afirma. “Por un lado está dedicarme a otras cosas, pero por otro, cuesta cerrar un capítulo tan importante. Mi vida ha sido el transporte”.
Porque más allá del trabajo, Erlin sigue siendo un apasionado. Uno de esos transportistas que disfrutan hablar de líneas, empresas, modelos y anécdotas como el primer día. “Lo sigo disfrutando y me apasiona hasta hoy”, asegura.
Y quizás esa sea la mejor definición de toda su carrera: un hombre que hizo del transporte no solamente una profesión, sino una verdadera forma de vida.







