FORO MOVILIDAD 4.0: “No se discute más el qué, sino el cómo”: Energía y movilidad en la segunda transición energética de Uruguay

En el marco del Foro MOVILIDAD 4.0, realizado durante EXPOCARGA 2025, se desarrolló el panel “Energía y Movilidad: la ruta hacia un transporte más sostenible”, un espacio de alto nivel que reunió a referentes del sector público y privado para analizar los desafíos, oportunidades y definiciones estratégicas que atraviesa Uruguay en esta nueva etapa de la transición energética.
Moderado por Noelia Medina, vicesecretaria de National Future Energy Leaders (NFEL), el panel puso el foco en la descarbonización del transporte, la electromovilidad, los combustibles alternativos, la infraestructura energética y el rol de la articulación público-privada como eje central del proceso.
“Hoy no estamos discutiendo si sí o si no a la electromovilidad; estamos discutiendo cómo la hacemos”, destacó Medina al abrir el intercambio, subrayando que Uruguay transita “una segunda etapa de la transición energética, donde el transporte es uno de los principales pilares”.
Política energética con mirada 2050
La Directora Nacional de Energía, Arianna Spinelli, explicó que el país se encuentra en un proceso de revisión de la política energética vigente, con el objetivo de extender su horizonte hacia el año 2050. “La política acordada en 2010 fue muy innovadora para su época, pero hoy el contexto es otro, con tecnologías nuevas y desafíos distintos”, señaló.
Spinelli detalló que el proceso incluirá un diagnóstico externo, entrevistas a actores clave del ecosistema energético y talleres participativos. “Queremos definir líneas estratégicas basadas en evidencia y análisis técnico, para luego construir escenarios energéticos al 2050”, afirmó. Y agregó: “Creemos que hay consensos que deben sostenerse, como una matriz eléctrica lo más renovable posible y la eficiencia energética como pilar”.
En relación con la movilidad, recordó el compromiso del actual gobierno de electrificar el 50% de la flota de ómnibus urbanos al final del período. “Estamos trabajando con una hoja de ruta clara y con herramientas potentes como el Fideicomiso de Movilidad Sostenible, que permite financiar la brecha entre un ómnibus eléctrico y uno a combustión”, explicó.
Además, remarcó un cambio conceptual profundo: “Tenemos que dejar de hablar solo de transporte y empezar a hablar de movilidad, poniendo a las personas y a las cargas en el centro”.
El rol clave de UTE en la electromovilidad
Desde la mirada operativa, Diego Bentancur, jefe de Movilidad Eléctrica de UTE, describió cómo la empresa se prepara para acompañar el crecimiento sostenido del parque vehicular eléctrico. “El crecimiento de la movilidad eléctrica impacta en muchos procesos tradicionales de la empresa”, afirmó.
Bentancur explicó que hoy el desafío no pasa tanto por la generación, sino por la distribución, la atención al cliente y la infraestructura de carga. “Hay que aprender cómo cargan los vehículos, qué problemas aparecen, cómo acompañar al usuario en este nuevo uso”, señaló.
“La red de carga es lo más visible, pero detrás hay mucha planificación, mantenimiento y coordinación entre áreas”, subrayó. Y agregó: “Nuestro objetivo es que el usuario vea toda la infraestructura de carga del país como una sola red nacional, interoperable, independientemente de quién la opere”.
También destacó la necesidad de capacitar al personal: “Esto requiere que técnicos, asesores comerciales y operadores tengan herramientas para orientar y acompañar a los clientes en la transición”.
ANCAP y la diversificación de energéticos
La presidenta de ANCAP, Cecilia San Román, abordó el desafío particular que enfrenta la empresa en esta segunda transición. “Nuestro foco está en diversificar la oferta energética. No podemos esperar pasivamente a que las tecnologías maduren; tenemos que esperar activamente”, afirmó.
San Román recordó que, a pesar del crecimiento de la electromovilidad, “por cada vehículo eléctrico que se incorpora en Uruguay, ingresan tres vehículos convencionales”. Por eso, sostuvo que “ANCAP sigue teniendo el desafío de abastecer los combustibles tradicionales, pero al mismo tiempo transformarse”.
“Nos definimos como la energía de la movilidad”, señaló, y destacó el rol de los biocombustibles: “La mezcla de etanol y biodiesel equivale al impacto de incorporar unos 60.000 vehículos eléctricos al país”.
Además, adelantó proyectos estratégicos como un piloto de hidrógeno con horizonte 2028, el desarrollo de gas natural como energético de transición, y la transformación progresiva de la refinería de La Teja en una biorefinería. “Queremos aprovechar nuestros recursos propios, fortalecer la soberanía energética y prepararnos para cuando estas tecnologías sean escalables”, afirmó.
La mirada del sector privado y el transporte pesado
Desde el sector empresarial, Santiago Kröger, director general de Bitafal, compartió la experiencia concreta de incorporar el primer camión eléctrico para transporte pesado en Uruguay. “Pasamos por todas las etapas: trámites, patente, seguro, dónde cargar el camión. Todo fue aprendizaje”, relató.
Kröger señaló que una de las principales barreras sigue siendo la infraestructura: “La red de carga está pensada mayoritariamente para vehículos livianos. Son muy pocos los lugares donde puede ingresar un camión con cisterna a cargar”.
Ante este escenario, Bitafal impulsa el desarrollo de una electrolinera autónoma, basada 100% en energías renovables. “No queremos solo cambiar el camión; queremos descarbonizar realmente el transporte”, explicó. Y añadió: “El Estado no puede resolver todo. El sector privado tiene que asumir riesgos e invertir”.
Consensos, desafíos y un momento bisagra
En las reflexiones finales, los panelistas coincidieron en que Uruguay atraviesa un momento bisagra. “Tenemos institucionalidad, experiencia y cercanía entre actores públicos y privados”, destacó Spinelli. “Eso es una ventaja enorme”.
San Román advirtió que el desafío será “ser muy certeros en las decisiones”, considerando la escala del país y la dependencia de minerales críticos. “Así como hubo dominación geopolítica por el petróleo, hoy empieza a verse con los minerales”, alertó.
Bentancur puso el foco en el transporte de cargas: “Descarbonizar el movimiento de mercaderías tiene un impacto enorme en la economía y en los costos para toda la sociedad”.
Kröger, por su parte, miró al futuro con cautela y expectativa: “Las nuevas tecnologías de baterías pueden cambiar las reglas del juego. Pero para que eso ocurra, la infraestructura tiene que crecer al mismo ritmo”.
Cerrando el panel, Noelia Medina sintetizó el espíritu del encuentro: “Es un orgullo que hoy en Uruguay no estemos discutiendo si avanzar o no en la descarbonización, sino cómo hacerlo. Estamos sobre la ola, no corriendo de atrás”.
Un mensaje claro que reafirma el papel de Uruguay como actor activo y articulador en la construcción de una movilidad más sostenible, inclusiva y eficiente para la región.







