FORO PROTRANSPORTE: Montevideo como puerto de tránsito regional: hidrovía, costos y cooperación para no perder competitividad

En el marco de EXPOCARGA 2025, el Foro PROTRANSPORTE dedicó su segundo panel al análisis del rol de Montevideo como puerto de tránsito regional, con especial énfasis en la Hidrovía Paraguay–Paraná, la multimodalidad y la necesidad de avanzar hacia una logística más eficiente e integrada en el Cono Sur.
Leonardo González Muñoz (AUDACA / ALACAT)
“Casi el 50% de la carga que mueve el puerto de Montevideo es tránsito, y cuando ese tránsito se pierde, el impacto para todo el sistema logístico del país es muy fuerte”.
Ana Rey (Administración Nacional de Puertos)
“Queremos que Uruguay sea el punto de salida del comercio paraguayo, pero para eso las navieras tienen que encontrar una ecuación de costos que cierre”.
Agustín García (ATOLPAR – Paraguay)
“Si decimos que somos países de tránsito, tenemos que prestar un servicio acorde; no alcanza con permitir el tránsito si la carga no es bien atendida”.
Sergio Abreu (ALADI)
“La facilitación del comercio es hoy el verdadero factor de competitividad: si un camión demora días en cruzar una frontera, no hay puerto que lo salve”.
El panel, moderado por la Lic. Erika Lanzetta, coordinadora académica y analista en Gestión Logística y Comercio Exterior de la Universidad ORT Uruguay, contó con la participación de Ana Rey, gerenta del Área de Comercialización de la Administración Nacional de Puertos (ANP); Leonardo González Muñoz, presidente de la Asociación Uruguaya de Agentes de Carga (AUDACA) y de ALACAT; Agustín García, vicepresidente de la Asociación de Transitarios y Operadores Logísticos del Paraguay (ATOLPAR); y Sergio Abreu, secretario general de la Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI).
Desde el inicio, el intercambio giró en torno a una pregunta clave: cuál es hoy el principal desafío para que Montevideo se consolide efectivamente como puerto de tránsito regional.
Costos, competitividad y señales al mercado
Al abrir la ronda de exposiciones, Leonardo González Muñoz fue contundente al señalar que “el principal desafío es recuperar la competitividad que se ha visto deteriorada en el último período por distintos factores, algunos externos y otros que requieren que hagamos los deberes en casa”.
El presidente de AUDACA subrayó que, si bien el costo no es el único factor en la elección de puertos, “hoy, a la hora de que un cliente tome la decisión de elegir el puerto de Montevideo, es un elemento que tiene una incidencia muy importante”. En ese sentido, advirtió que la competencia regional se ha intensificado, tanto por el crecimiento de otros puertos como por el hecho de que “las propias líneas marítimas son dueñas de terminales en la región y eso también influye en sus decisiones comerciales”.
González Muñoz recordó además la alta dependencia del puerto de Montevideo de la carga en tránsito: “Casi el 50% del volumen que manejamos son tránsitos, y cuando estos se ven afectados por decisiones comerciales o por costos, el impacto para Uruguay es muy fuerte”. Ese impacto, explicó, se refleja directamente en la exportación de servicios logísticos, “con cifras que no son menores y que se sienten en toda la cadena”.

Digitalización y estabilidad operativa
Otro de los ejes centrales de su intervención fue la digitalización. “Montevideo debe convertirse en el puerto de referencia en facilidad y digitalización de todos los procesos que intervienen en el comercio exterior, pero sobre todo en los tránsitos”, afirmó, destacando el rol de los agentes de carga y los despachantes de aduana como eslabones clave para lograr mayor fluidez operativa.
En ese marco, valoró que Uruguay presida actualmente tanto la Federación de Agentes de Carga de América Latina y el Caribe como la Asociación Internacional de Agentes Aduaneros, lo que representa, a su juicio, “una gran oportunidad para liderar mejoras en procesos y coordinación regional”.
Asimismo, advirtió sobre la importancia de cuidar la estabilidad operativa del puerto. “No nos podemos dar el lujo de interrumpir o sembrar dudas sobre la estabilidad de la operativa portuaria”, sostuvo, señalando que episodios de conflictividad “nos pegan mucho más fuerte que a nuestros vecinos, porque no somos un mercado de destino”.
La estrategia de la ANP y el rol de la hidrovía
Desde la Administración Nacional de Puertos, Ana Rey explicó que la ANP viene trabajando “desde el mes de abril en distintas líneas estratégicas para fortalecer el posicionamiento de los puertos comerciales de Uruguay”. Entre ellas, destacó la ampliación del hinterland, la conectividad ferroviaria hacia Brasil y la consolidación del tránsito paraguayo.
“Queremos ser el punto de salida del comercio paraguayo, siempre en consenso con las navieras, que deben encontrar su ecuación de costos”, señaló. En ese sentido, resaltó los avances en facilitación aduanera: “Hoy estamos escaneando apenas un 2% de la carga en tránsito, lo que ha sido muy bien valorado por los operadores”.
Rey también hizo referencia a la transición hacia una ventanilla única marítima. “Estamos firmando acuerdos para dar un salto tecnológico que permita interconectar a todos los actores del sistema”, indicó, junto con el dragado del canal de acceso a 14 metros, que definió como “el primer eslabón para mejorar la competitividad”.
Al referirse a Nueva Palmira, subrayó su rol estratégico dentro de la hidrovía. “Este año se produjo un cambio muy importante en la navegación, que nos permitirá mover más de tres millones de toneladas de mineral de hierro y posiblemente superar los cinco millones”, afirmó, destacando además el potencial de la carga de retorno.
La mirada paraguaya: previsibilidad y servicios
Desde Paraguay, Agustín García aportó la visión de un país sin salida al mar, altamente dependiente de la hidrovía. “Paraguay necesita un servicio logístico que le permita desarrollar su comercio exterior con previsibilidad”, señaló, recordando el fuerte crecimiento de la flota fluvial paraguaya en los últimos años.
García destacó a Uruguay como un socio natural: “Uruguay tiene un marco legal previsible que facilita mucho la carga en tránsito y el cambio de modalidades”. Sin embargo, advirtió que el desafío no es solo normativo. “Si decimos que somos un país de tránsito, tenemos que prestar un servicio acorde. No alcanza con permitir el tránsito si no se atiende bien a la carga”.
En ese sentido, sostuvo que la infraestructura debe acompañar el crecimiento de las barcazas y feeders. “No es mirarse como puerto marítimo o fluvial: si vamos a prestar un servicio, tiene que ser el mejor, con capacidad de atender hoy, mañana o pasado”, remarcó.
Integración regional y facilitación del comercio
El cierre conceptual estuvo a cargo de Sergio Abreu, quien puso el acento en la integración regional y la facilitación del comercio. “La facilitación del comercio es el elemento clave para la competitividad de los puertos”, afirmó, señalando que no se puede hablar de integración “si un camión demora dos días en cruzar una frontera”.
Abreu recordó que los mercados han cambiado y que China es hoy el principal socio comercial de varios países de la región. “Eso cambia los costos de transporte y obliga a repensar las estrategias portuarias”, indicó, advirtiendo que “nadie está esperando por nosotros”.
También fue crítico con la lentitud en la adopción de herramientas digitales. “Todavía no logramos la certificación digital plena en todos los países, y eso nos resta competitividad”, señaló, citando ejemplos de puertos como Chancay o Amberes, donde la digitalización ya es total.
Finalmente, llamó a una mayor presión del sector privado. “Sin presión del sector privado no hay modernización posible. Las inversiones van a elegir los puertos que ofrezcan mayor eficiencia y previsibilidad”, concluyó.
Un desafío compartido
El panel dejó en claro que Montevideo cuenta con ventajas estructurales, pero también enfrenta una competencia regional cada vez más intensa. Costos, digitalización, estabilidad operativa, infraestructura y cooperación regional surgieron como factores decisivos.
Como se reiteró a lo largo del intercambio, consolidar a Uruguay como hub de tránsito regional requiere acciones coordinadas entre el sector público y privado, una mirada estratégica de largo plazo y la capacidad de adaptarse a un comercio internacional que avanza a un ritmo cada vez más acelerado.







