Mes de la Mujer: "Derribar las desigualdades de género y concientizar a las mujeres", sostuvo Fernanda Castellanos, directora ejecutiva de OMEU

OMEU (Organización de Mujeres Empresarias, Ejecutivas y Emprendedoras del Uruguay) es un proyecto social que surge en 2009 con el objetivo de crear conciencia y promover la visibilidad de las mujeres empresarias. Busca defender los intereses del sector ante organismos públicos y privados, e instituciones gubernamentales, y promover el desarrollo profesional y el perfeccionamiento de competencias que estimulan a las mujeres a crear empresas, entre otras cuestiones.
La Organización quiere fortalecer el rol de las mujeres en el ámbito laboral, promover competencias que las estimulen a crear empresas, intercambiar experiencias y facilitar negocios que contribuyan a un cambio económico y social, acompañándolas mediante mentorías, inversiones y talleres de capacitación.
Entre los programas que lleva a cabo, OMEU capacita a 950 mujeres al año y cuenta con la participación de 80 mentoras y 46 “speakers”. Recientemente asumió la presidencia de la Convergencia Empresarial de Mujeres Mercosur (CEMM) y es la representante uruguaya de FCEM: la asociación portavoz de las mujeres empresarias en todo el mundo.
El objetivo de OMEU es derribar las desigualdades y concientizar a las mujeres, de manera que lideren el cambio cultural necesario para alcanzar la equidad de género que les permita ser protagonistas de la vida que quieran construir.
Fernanda Castellanos, directora ejecutiva de OMEU, nos cuenta sobre su trayectoria y la de la OMEU.
“Estoy formada en Comunicación; trabajé bastante por mi cuenta y tuve algunos negocios familiares de los que me tuve que hacer cargo. Después empecé a rumbearme hacia lo que había estudiado. Luego pasé por ANDA, estuve en la gerencia de comunicación institucional unos cuantos años y desde ahí conocí la Organización; entendí el significado de lo que era ser mentora y de lo que nosotras como profesionales debíamos aportar para el desarrollo de otras mujeres. Me pareció un desafío súper interesante; empecé a trabajar con un grupo de mentoras que estaba desde que había surgido el primer programa de la Organización, yendo al interior del país.
En ese momento también me estaba formando como coach, y bueno, entre la comunicación y el coaching armamos un taller que nos servía para abrir cada encuentro en lugares donde la Organización todavía no era muy conocida (por los años 2018 y 2019).
Con ese programa empezamos; primero lo soñamos, después lo armamos, luego lo pusimos al servicio de las mujeres del interior. El primer año recuerdo que recorrimos como nueve ciudades y pueblos. Nunca me planteé terminar en la dirección ejecutiva de OMEU. Me fui de ANDA con otro proyecto y en ese momento intermedio vino la propuesta. Me di cuenta que estaba en un lugar donde podía influir en las posibilidades de desarrollo y coordinación de muchas mujeres. Al final terminé dedicándome en un 100% a esta tarea, haciéndola crecer y trabajando cada vez con más mujeres que traían diversas problemáticas.
Hoy, con el conocimiento de algunos desafíos que transitamos las mujeres en el ámbito laboral, empresarial o ejecutivo, me doy cuenta que sí ha habido muchas situaciones con dificultades extra por ser mujer. En mi caso, debido a mi situación familiar, tuve que quedarme en un “rubro de hombres” siendo muy joven y no teniendo el conocimiento necesario de ese nicho del mercado. Me doy cuenta que me enfrenté a muchísimas circunstancias difíciles por mi género. Por suerte no era tan consciente, si lo hubiera sido quizás me hubiera perdido algunas oportunidades y probablemente no hubiera podido salir adelante en ese contexto.
Tiene que ver con cómo nos criamos, con cómo vivimos y concebimos el mundo. Se trata de buscar la equidad de género en el trabajo, en los negocios, en las organizaciones que es lo que hacemos nosotras; debemos ver las cosas desde otro lugar, pararnos en nuestro potencial y complementarnos con los hombres. Hacerlo con la libertad y la tranquilidad de que cada una puede llegar a donde quiera.
Las diferencias son buenas. Las mujeres aportamos capacidades, concepciones y conductas distintas por el ámbito en el que nos movemos. El hombre tiene quizás un recorrido más amplio en liderar empresas, pero nosotras, por lo general, lideramos la vida, y ahí hay que tener un cronograma importante para poder equilibrar casas, hijos, parejas, cuentas, etc. Todas competencias que hemos desarrollado a lo largo de la historia.
Demostramos que cuando estamos, aportamos cosas buenas y aspectos para crecer. Podemos construir mejores cosas, con una visión más amplia y complementaria.
Hoy hay mucha más información, y eso es súper importante. Entendemos por qué nos pasan las cosas que nos pasan; hay una generación que está trabajando para trascender el conflicto y para que haya una construcción en conjunto.
Hay muchas mujeres que pasan por situaciones complejas, de acoso, de no poder estar en determinados lugares por ser “ámbitos de hombres”, quedándose por fuera de las decisiones. El consejo es buscar las herramientas; hoy hay muchos lugares -de hecho, OMEU es uno de ellos- que promueven el trabajo con nosotras mismas, para sentirnos con el derecho y buscar nosotras los objetivos que queremos en base a nuestras competencias y talentos.
Como sociedad, tenemos que poner el foco en entender que tenemos que cambiar la forma en la que nos vinculamos; debemos promover relaciones más sanas de respeto e igualdad. Desde este lugar lo promovemos todo el tiempo, pero a veces la realidad es dolorosa y te desequilibra.



