Especial Mes de la Mujer: “Nuestra presencia no es una excepción: es una oportunidad para transformar el sector” | Lourdes Carbajal, directora ejecutiva de CECONEU

Lourdes Carbajal, directora ejecutiva de CECONEU, construyó su camino desde la gestión y el trabajo gremial, impulsando cambios en un sector tradicional. Con una mirada integral, destaca el rol de las mujeres en la transformación del transporte y la necesidad de ocupar espacios de decisión para construir una industria más diversa, sostenible y estratégica.
¿Cómo fue tu camino para llegar a ocupar el rol que hoy tienes dentro del sector?
Mi camino no fue lineal ni planificado. Llegué al sector desde el trabajo gremial, la gestión y la convicción de que incluso en los sectores más tradicionales se puede construir algo distinto. Empecé escuchando, aprendiendo desde el territorio, entendiendo cómo funcionan las micro y pequeñas empresas, cuáles son sus problemas reales y dónde el Estado y las políticas públicas muchas veces no llegan.
Con el tiempo asumí más responsabilidades, articulé con actores públicos y privados, y fui construyendo confianza. Hoy el rol que ocupo es el resultado de años de trabajo sostenido, de insistir cuando parecía más fácil correrse y de animarme a impulsar cambios donde antes no los había.
El transporte ha sido históricamente un sector masculinizado. ¿Qué desafíos encontraste como mujer, y cómo los enfrentaste?
El principal desafío fue hacerme escuchar y ser tomada en serio. Al principio muchas veces tuve que demostrar el doble: que sabía, que podía, que entendía el sector y que estaba ahí para quedarme. Me encontré con miradas desconfiadas, con espacios donde no estaba previsto que una mujer liderara o tomara decisiones.
Lo enfrenté con trabajo, con preparación, con firmeza y también con una gran capacidad de diálogo. Nunca quise “imitar” modelos masculinos de liderazgo: elegí construir el mío, con cercanía, estrategia y convicción.
¿Qué crees que aportan las mujeres al sector del transporte, y qué cambios positivos ves en los últimos años?
Las mujeres aportamos una mirada integral. No vemos solo la operación o el negocio, sino también el impacto social, ambiental y humano del transporte. Aportamos capacidad de organización, sensibilidad frente a las personas, visión de largo plazo y una forma distinta de liderar equipos. En los últimos años veo cambios muy positivos: más mujeres en roles técnicos, en gestión, en formación profesional y en espacios de decisión. Todavía falta, pero el proceso ya empezó y es irreversible.
¿Qué mensaje le darías a otras mujeres que hoy están pensando en desarrollarse profesionalmente dentro del transporte?
Que se animen. Que no esperen a “saber todo” ni a sentirse completamente seguras, porque eso nunca pasa. El sector necesita mujeres, necesita diversidad de miradas y nuevas formas de hacer. Les diría que se formen, que busquen redes, que pregunten, que ocupen espacios y que no se autoexcluyan. Y, sobre todo, que entiendan que su presencia no es una excepción: es un derecho y una oportunidad para transformar el sector.
¿Cómo imaginas el transporte en los próximos años, y qué lugar deberían ocupar las mujeres en ese proceso?
Imagino un transporte más sostenible, más tecnológico, más integrado a las políticas ambientales y sociales. Un transporte que dialogue con la economía circular, la innovación y el trabajo digno. En ese proceso, las mujeres no deberíamos estar “acompañando” sino liderando: diseñando políticas, gestionando proyectos, formando a las nuevas generaciones y tomando decisiones estratégicas. El futuro del transporte va a ser mejor si es más diverso, y las mujeres tenemos un rol central en esa transformación.






