Especial Mes de la Mujer: “El transporte del futuro será una red de conexiones humanas”, afirmó Victoria García, jefa comercial de Bitafal

Victoria García, jefa comercial de Bitafal, combina técnica, logística y gestión para liderar soluciones en una industria clave para la infraestructura. Desde una mirada estratégica, destaca el valor de la escucha, los datos y la dimensión humana en un sector en transformación, donde la tecnología y la diversidad impulsan una evolución más consciente y eficiente.
¿Cómo fue tu camino para llegar a ocupar el rol que hoy tienes dentro del sector del transporte?
Mi evolución ha sido un proceso natural donde la técnica y la gestión se encontraron en el mismo escenario: la carretera. Tras años en el sector automotriz, desarrollé una sensibilidad especial por la mecánica y todo lo que se mueve sobre ruedas; esa base fue el cimiento para poder entender mejor el mundo del asfalto. En Bitafal, mi rol es el punto de encuentro entre esos dos universos. No solo comercializamos soluciones asfálticas “llave en mano”, sino que lideramos una logística crítica de cisternas calefaccionadas que deben operar con precisión quirúrgica. He aprendido que nuestro embajador más importante es el chofer que llega a la obra con el producto a la temperatura justa (+150°C). Mi función es ser el puente entre la exigencia de la infraestructura nacional y la tecnología del transporte que la hace posible.
Tanto el transporte, como la industria automotriz y las plantas industriales, han sido históricamente un sector masculinizado. ¿Qué desafíos encontraste como mujer, y cómo los enfrentaste?
Más que desafíos externos, sentí el reto personal de encontrar mi lugar en un entorno que, por historia, no solía contener mujeres en su día a día. Al principio, es natural sentir que cada paso técnico que das está siendo observado, pero mi forma de enfrentarlo fue desde la escucha y la observación. Me tomó mucho tiempo aprender primero cómo funcionaba todo, desde los procesos en planta hasta la realidad de los choferes.
Mi aporte apareció más tarde, cuando empecé a ver los desafíos como oportunidades de desarrollo, mezclando mi curiosidad, mi pasión por el análisis y mi creatividad. En lugar de buscar tener la razón, opté por hacer preguntas y acercar datos que ayudaran a entender mejor los problemas desde una nueva perspectiva. Creo firmemente que “los datos matan los relatos”, pero siempre cuidé ponerlos sobre la mesa como herramientas para ayudar al equipo y no como verdades absolutas. Combiné la escucha con la objetividad del análisis y la creatividad.
¿Qué crees que aportan las mujeres al sector del transporte, y qué cambios ves en los últimos años?
Desde mi perspectiva, el gran aporte de la mujer es una visión más humana dentro de una industria tradicionalmente técnica. Aportamos una sensibilidad distinta para entender que detrás de cada proceso, de cada cisterna o de cada obra, hay personas. Hoy se habla mucho del propósito personal, y creo que es fundamental integrarlo en nuestra gestión, ya que el trabajo ocupa, como mínimo, unas ocho horas de nuestro día. Es gran parte de nuestra vida. Por eso, mi enfoque no procura solo que la logística sea eficiente, sino que ese tiempo que invertimos tenga un sentido y un clima de respeto.
En cuanto a los cambios, noto que se empieza a valorar más la capacidad de escucha y la empatía, como activos estratégicos. La tecnología la veo como una aliada, porque nos está ayudando a “humanizar” el sector: al simplificar las tareas más pesadas, nos libera espacio para centrarnos en lo que realmente importa: la seguridad, el bienestar del equipo y el impacto positivo que nuestro trabajo deja en la sociedad.
¿Qué mensaje le darías a otras mujeres que hoy están pensando en desarrollarse profesionalmente dentro del transporte?
A las mujeres que ven en el transporte una opción de carrera, les diría que no intenten encajar en moldes preestablecidos, sino que traigan su propia perspectiva y sean auténticas. La industria hoy atraviesa una transformación hacia la sostenibilidad y la innovación, áreas donde el talento no entiende de género. Si te apasiona el dinamismo y quieres ver resultados tangibles (como una ruta que conecta comunidades gracias a una logística perfecta) llegaste a tu destino. El transporte es el motor de la economía y el límite para crecer en él es, literalmente, el horizonte.
¿Cómo imaginas el transporte en los próximos años, y qué lugar deberían ocupar las mujeres en ese proceso?
Imagino un futuro donde el transporte deje de verse como una industria de “máquinas” para entenderse como una red de conexiones humanas, impulsada por la tecnología. Vamos hacia un modelo más verde y eficiente, pero el verdadero cambio será la consolidación de espacios de co-creación. El futuro del sector no depende de un solo punto de vista, sino de la capacidad de integrar diferentes miradas para resolver desafíos muy complejos.
En este escenario, el rol de la mujer es aportar ese equilibrio necesario para que la innovación tenga siempre un sentido humano. Creo que el transporte del mañana será el resultado de un esfuerzo compartido, donde la suma de talentos (sin distinción de género) sea lo que nos permita avanzar hacia una industria más consciente y mejor conectada.






